15.10.09

El Cipitío, de Manlio Argueta


El Cipitío es una leyenda de origen náhuatl que por siglos ha caminado sin rumbo por los campos de El Salvador. Aunque no es posible fijar sus raíces en un periodo exacto de la civilización mayaquiché, sí sabemos que está cimentando en la más profunda tradición oral y que todas las generaciones de salvadoreños han jugado alguna vez con este amigo imaginario o gozado de sus travesuras dramatizadas de viva voz por sus mayores, quienes -por cierto- están impedidos de verlo, pues es un espíritu inocente, visible solo para los niños. De aquel relato ancestral que ha vencido al tiempo y al olvido, el autor nos ofrece ahora una versión libre, donde recopila muchas andanzas de ese mágico duendecito, desconcertante entre comales, izotes y jaguares.

Manlio Argueta es, sin duda, uno de los escritores vivos más importantes de la región centroamericana. Nacido en 1935 en San Miguel, la tercera ciudad más importante de El Salvador, se trasladó muy joven a la capital donde poco a poco logró ver publicados sus primeros poemas en los suplementos literarios de los periódicos. En 1977 ganó el Premio Casa de las Américas por Caperucita en la Zona Roja, una novela experimental que tuvo gran influencia en los autores salvadoreños de generaciones futuras. Fue miembro de la llamada Generación Comprometida, un grupo de intelectuales que creía que los artistas y escritores no podían darle la espalda a la realidad social de su país. Entre otros miembros destacados de esta generación estaban Italo López Vallecillos y Alvaro Menen Desleal. También participó en el Círculo Literario Universitario junto a Roque Dalton y Otto René Castillo.

Por sus escritos y su actividad política, tuvo que exiliarse en 1972 en Costa Rica, aunque Manlio prefiere no llamarlo así. “Me da pena llamarlo exilio porque los ticos se portaron muy bien conmigo”, dice. Acá en Costa Rica, Editorial Legado publicó hace poco su cuento El Cipitío, con ilustraciones de Vicky Ramos. Basado también en una tradición oral salvadoreña, El Cipitío es la historia de un niño abandonado por su madre que vive en los ríos, come ceniza de los fogones en los ranchos y le gusta enamorar a las niñas bonitas. Se dice que es un niño que nunca envejece y como tal, disfruta haciendo una que otra travesura.

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